La posición de la cámara puede modificar el interés de la fotografía por lo que, al igual que ocurre con el encuadre y el formato, no deberemos precipitarnos. Lo más aconsejable será probar diferentes ángulos: más altos, más bajos, frontales, laterales, posteriores... así como distintos planos: cercanos, medios o lejanos.

Para ello podremos ayudarnos no sólo de elementos exteriores, sino también de nuestro propio equipo, jugando con las posibilidades de los objetivos de que dispongamos.
